22.4.05

Derechos, deberes y disgustos

Ayer el parlamento aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo [20 minutos]. También una modificación de la ley del divorcio [cnn+]. Gente más sesuda que yo ha analizado estos días por la red las repercusiones que puede tener esto en nuestra sociedad. Yo sigo desde hace días algunas anotaciones en el blog de Wonka sobre la importancia de la familia como elemento socializador. Lo que, en definitiva, le lleva a uno a pensar que estas leyes pueden tener más influencia (para bien o para mal) en la educación de nuestros chicos que toda la reforma que se plantea en el sistema educativo.

Lo de los niños se las trae. Porque, con eso de que no votan, parece que están completamente fuera del juego democrático. Me da un poco de vértigo que se discuta tan alegremente si las parejas homosexuales tienen derecho de adopción, como si fuera un derecho básico de las parejas en general. Me da vértigo, digo, porque siempre he creído que en la adopción hay que buscar el bien del niño, no de los padres. Vamos, que la adopción debe ser ante todo una forma de proporcionar padres a un niño que no los tiene... aunque se suela ver como lo contrario.

Hago este razonamiento porque he visto poco (salvo en medios conservadores; pero ahí no tiene mérito) la pregunta obvia para estos casos: ¿es bueno para un niño ser adoptado por una pareja homosexual? La respuesta es obvia, también: no lo sé. No conozco ningún caso. Supongo que dependerá de la pareja (total, viendo cómo algunos padres biológicos tratan a su descendencia... el listón no está tan alto; por desgracia). El problema es que nadie se ha molestado en argumentar públicamente que esta medida va a (o puede, al menos) ser buena para los niños. No digo que no haya argumentos, sino que nadie los ha planteado en público.

Lo que más me irrita de nuestra clase política es que siempre debaten sobre la parte menos interesante de sus decisiones. Una de dos: o yo tengo una visión muy extraña de las cosas o siempre pasan de puntillas sobre los temas más críticos.. (Y ya ha pasado con muchos otros grandes temas, como la guerra de Irak, la comisión del 11-M, la reforma educativa...).

Para echar más leña al fuego (y, de paso, hacer más emocionante el trabajo de los cristianos que vivimos en la frontera), la CEE se ha pronunciado al respecto. A pesar de lo tajante de su discurso, una cosa no se les puede negar: está argumentado de forma coherente. Por eso me gustaría escuchar argumentos en sentido contrario: que critiquen, maticen o desmientan las afirmaciones de la CEE. Quizás para intentar entablar un poco de discusión civilizada en torno a este asunto; que ya va haciendo falta.

En cualquier caso, al Cardenal López Trujillo se le ha ido un poco de las manos la situación (en mi humilde opinión) al proponer la objeción de conciencia para los funcionarios que deban oficiar este tipo de matrimonios. ¿Quién gana algo con eso? De verdad... que alguien me explique cómo funciona ese método de evangelización que consiste en meter el dedo en el ojo, a ver si molesta.

Ójala nos pudieramos sentar tranquilamente a charlar del tema (de este, y de otros). Con buena voluntad. Con ganas de entender lo que te cuentan los demás. Civilizadamente. Pero ¿qué vamos a hacer, si hasta nuestros representantes convierten el Parlamento en un patio de colegio a la menor oportunidad?

Actualización (26/04):
Hay un estudio de la Universidad de Sevilla que trata de la adopción por homosexuales. Los resultados son favorables, pero deben ser tomados con cierta cautela.
En InternetPolítica publican un interesante comentario sobre el asunto de la objeción de conciencia.
Parece que se va abriendo la posibilidad de mantener conversaciones civilizadas sobre el asunto.

2 comentarios:

Ediren dijo...

Leí una vez en el periódico que se había realizado un estudio sobre parejas del mismo sexo y cómo afectaba eso a sus hijos. En la mayoría de los casos (o en todos, no lo recuerdo) era que los padres se habían separado y uno de ellos tenía pareja del mismo sexo. Si mal no recuerdo, los niños eran tan felices como cualquier otro, su sexualidad no se veía afectada e incluso eran más tolerantes y más abiertos de mente. Así pues, yo no veo ningún problema en que una pareja homosexual adopte a un niño, en tanto lo cuiden y haya un buen ambiente. En cuanto a los matrimonios, yo estoy completamente a favor. Si dos personas se quieren, aunque sean del mismo sexo, tienen derecho a ser felices, casarse y formar una familia. Y a fin de cuentas, en la naturaleza hay muchas especies animales que tienen relaciones con los de su mismo sexo, así que ¿no debería ser algo normal? ^^UUU

Hairanakh dijo...

Gracias por la pista :-)

He estado indagando por ahí, y parece que el estudio es este, realizado por gente de la Universidad de Sevilla en 2002. Estudiaron 47 hogares homosexuales con hijos. Y en los estudiados, efectivamente, las conclusiones son bastante positivas. Estudios similares en EEUU parecen indicar resultados parecidos...

Estos estudios, como se comenta aquí, tienen el problema de que siempre se hacen con un perfil muy determinado de personas: normalmente con formación cultural elevada, nivel económico alto y auto-selección. Además, el número de parejas estudiadas es bajo. Todo esto se debe a la escasez de datos y la dificultad para obtenerlos. Digamos que los resultados son esperanzadores... pero no podemos decir que sean definitivos.

En cualquier caso, yo no critico la ley --que, a priori, me parece bien... aunque reconozco que no he reflexionado mucho sobre ella :-). Critico que no se planteen los argumentos de forma seria, para que la gente pueda formar su opinión.