8.4.05

La otra ciencia, y el otro mundo

Recononzco que me he planteado escribir un post sobre JPII, pero creo que ya está todo dicho, por unas partes y por otras. Así que he decidido internarme, poco a poco, por la senda contraria: la de las personas de las que nadie habla. Sucede que el mundo está lleno de gente interesante, excepcional o simplemente buena que no forman parte de la actualidad ni de la cultura popular. Me propongo hablar, así entre nosotros, de alguno de ellos.

Algunos de los personajes que me llaman la atención son ejemplos de lo que podríamos llamar la otra ciencia. Aunque parezca mentira, resulta que sólo una pequeña parte de los investigadores del mundo estudian el ADN, las células madre, el origen del universo o la unificación de las fuerzas. Hay ciencia más allá de Einstein, de Hawkins, de Watson y Crick, de Newton... Reconozco que me impresionan, por su belleza formal, las ecuaciones de Maxwell. Que admiro la forma en que Shannon desarrolló toda la teoría de la información en una única publicación. No deja de sorprenderme que a John Bardeen le dieran dos premios Nobel de física (aunque la gloria se la quedaran, al parecer, Shockley y Cooper en cada uno de ellos). De esos nombres y de algún otro aún más raro escribiré, Dios mediante, poco a poco.

También me pongo como propósito recordar a aquellas personas que me han tocado el corazón en algún momento de mi vida. Hay momentos que deben ser recordados, porque es la forma de hacer que nunca pasen del todo.

Dejemos en el aire esta nueva declaración de intenciones. Confiando, claro está, en que el tiempo me permita cumplir, al menos, la más pequeña de sus partes.

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