30.7.05

Aperitivo de campamento

Recién llegado, arrastrándome del sueño y el cansancio, pero vivo. Quince días completamente desconectado del mundo, salvo por algún periódico que la gente del suministro dejaba caer por el campamento, o por las (escasas) llamadas a casa.

Del incendio de mi tierra sólo me han llegado noticias parciales. Durante los momentos más duros nosotros andábamos de ruta por los pinares sorianos, bastante lejos de la zona de peligro. Pero algunos compañeros scouts muy cercanos tuvieron que volverse a casa (y no hablaré ya de los que no tuvieron la suerte de poder volver, que seguro que otros lo han hecho mejor; prefiero dedicarles un pequeño silencio). De la ruta de cuatro días, pasando por el pico Urbión, algo deajaré caer. Espero conseguir algunas fotos para ponerlas por aquí.

Acabo de aterrizar de un mundo apacible donde los problemas son siempre más cercanos: un niño se hace una herida en un ojo (leve, al final, gracias a Dios), la motobomba con la que llenamos el depósito de agua se estropea, un grupo de chicos se enfada con sus monitores, una tendinitis te tiene cojeando durante una semana, actividades que se improvisan en el último momento, no hay tiempo para dormir... Son quince días para disfrutar de la humanidad en estado puro, de verdadera convivencia, de persona a persona.

El lunes vuelvo al trabajo y, posiblemente, a la tecnología, la política, la ciencia, el arte... Pero ahora saldré, si el cuerpo lo permite, a tomar algo con mis compañeros de fatigas. Hay que alargar como sea esa sensación de autenticidad que te invade en cada campamento (y ya llevo 15). Procuraré descansar algo hasta que me toque reecontrarme con la realidad.

Y un fuerte abrazo a mis hermanos de armas, Fiz y Gerthalas. Espero que ellos también cuenten cosas del campamento en sus bitácoras...

2 comentarios:

Lucas dijo...

Bienvenido de nuevo... Te he echado tanto de menos por aquí!

Marta dijo...

Muy, muy bonito! Veo que has sido padre y madre para los niños. Uno de los míos, en un campamento (no a la interperie, sino que en el sótano de un castillo) se cortó una vez la mano con una sierra. Le pusieron varios puntos, afortunadamente había un médico en el pueblo.