3.8.05

UBN (II): María e Isabel

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Las navidades de su embarazo las pasó María en el pueblo, cuidando de su tía Isabel. La tía (o familiar, que "tía" es un término genérico para llamar a alguien de la familia en los pueblos) había quedado embarazada de su primer hijo ya con cuarenta y tantos. Casualidades -o sorpresas- de la vida. Era la mujer del alcalde, Zacarías, un buen hombre bastante mayor que ella, ya entrando en la vejez.

Que Isabel acogiera a María, futura madre soltera, con entusiasmo es algo digno de mención en esta pequeña historia. Cuando se encontraron, la mayor se acercó a la pequeña y le dijo algo así como: "Puede que oigas muchos rumores y voces que te critiquen. Pero yo te digo que no les hagas caso: el niño que llevas en tu vientre es una bendición y tú debes sentirte feliz por ello". Dicho así, de mujer a mujer, de embarazada a embarazada. A María se le caían las lágrimas de la emoción. "Soy feliz", dijo. "Gracias".

A quien no conozca a María le sorprenderá que, embarazada y a un mes de los exámenes, no se le ocurriera otra cosa que ir a cuidar de su tía. A mí me contaron que después, cuando Jesús ya había nacido y ella llegaba a clase (a dos horas de viaje desde su casa) con ojeras porque el niño lloraba por las noches, María dedicaba sus ratos libres (¿?) a acompañar a un estudiante minusválido a casa. De toda la facultad, fue la única que se presentó voluntaria para ayudarlo. Y lo hacía con alegría.

1 comentario:

Marta dijo...

Tu experimento es muy, muy bueno! Te felicito y te agradezco el haber escrito historias tan bonitas y llenas de significado. Me gustaría ponerles un enlace... el domingo próximo (?)