19.6.06

La ciudad dividida


Paseando por las calles todavía puedes ver todoterrenos blancos con las letras UN pintadas en un lateral. También se distinguen por sus matrículas azules, frente a las blancas y amarillas de los coches locales, o a las rojas de los de alquiler. La línea verde separa las banderas turcas de las banderas griegas. En medio, barricadas de barriles metálicos, sacos de arenas y alambres de espino hacen que esta línea no sólo sea imaginaria.

Berlín impresiona por su pasado reciente. Pero en Nicosia (Lefkosia para sus habitantes) no hablamos en pasado, sino en presente. Por las mañanas se escuchan las campanas de las iglesias ortodoxas. Por las tardes, la llamada del muecín por la megafonía de los minaretes. La policía patrulla por las calles con aire relajado, pero con uniforme militar y subfusiles automáticos. Es una paz resignada.

En ocasiones como esta me duelen las fronteras. He visto y he admirado, al menos en parte, a las culturas de los dos lados de la línea. Me pregunto por qué tenemos la necesidad de dividir las estrellas.

3 comentarios:

holbeist dijo...

Buena forma de regresar... porque es un regreso ¿no?

"Me duelen las fronteras". Eso me ha gustado.

Lucas dijo...

En algún lugar escondido de la mente humana debe haber una "necesidad de enemigo". Y sin fronteras, no hay enemigo... El problema es que las barreras físicas van cayendo poco a poco, pero las mentales permanecen...

Que alegría volver a leerte!

Marta Salazar dijo...

Hola hola! Muy bueno, te pondré un enlace manana viernes o el fin de semana, a ver cuando conviene más, para que te lean más. Un abrazo guerrero de nivel 20!