29.9.06

Tertulia de caña y pincho de tortilla

Berlin Smith cumplió hace unos días 500 entradas en su bitácora, o weblog, y me hace el dudoso honor de invitarme a reescribir el lema de su casa. A mí, que hace años que abandoné cualquier traza de dedicarme a la heráldica, la verdad es que me resulta difícil competir con algunos de los ilustres miembros de la blogocosa que participan en tan magno evento.

No obstante, como buen ingeniero que, a veces, me precio de ser; he de encontrar la forma de sacar partido a esta propuesta. Rondaba por mi cabeza tiempo ha la idea de componer algunas entradas hablando de las lecturas que frecuento en la red. Pensaba, además, justificar de alguna forma la selección de enlaces que tengo en la barra de la izquierda; no porque piense que debe tener justificación, sino por volcar aquí las ideas que me hicieron escoger y clasificar así a mis enlazados. Que de eso, de volcar ideas, va esta humilde casa, que es la de todo el que la visita.

Así pues, como recomendación para el fin de semana, y contradiciéndome, hoy voy a hablar de política.

La casa de Berlin Smith es como una tertulia de las de antes de que se transmitieran por la radio. Ya saben, un lugar donde un pequeño grupo de habituales discuten amablemente, y con cierto tono ácido (cuando toca), sobre cosas del día a día; es decir, sobre política. Sorprende que, siendo el Sr. Smith un liberal de esos de libro, pueda uno navegar por las discusiones en los comentarios y encontrar a conservadores, socialdemócratas, comunistas y librepensadores varios hablando de forma ya no educada, sino amistosa. Noches Confusas en el Siglo XXI podría ser el nombre de esta nuevo Cibercafé Gijón; aunque quizás más modesto. Yo diría que más que una tertulia de café, Berlin organiza una tertulia de caña y pincho de tortilla.

Heterodoxo, liberal, declaradamente ateo, ciertamente anticlerical, marcadamente antinacionalista, indiscutiblemente español, conciso a veces y farragoso muchas otras, confuso defensor de la claridad. Berlin Smith probablemente no sea ninguna de esas cosas. O tal vez las sea todas.

Qué quieren que les diga. Yo les recomiendo que lo visiten. Creo que, al menos, les entretendrá. Y no se olviden decirle que van de mi parte; tal vez con eso tenga a bien pagarse la caña y el pincho de tortilla que ya habrá olvidado que me prometió.

1 comentario:

Sartine dijo...

Pues nunca lo había visto de ese modo, querido amigo, pero es cierto, Berlín tiene la virtud de ayuntar a los aparentemente irreconciliables, por algo será.