25.1.06

Diez razones para salir con un friki

Pensaba enviarlo directamente por e-mail a mi objetivo. Pero, pensándolo mejor, puede ser útil a la comunidad.
  1. Los frikis son útiles: pueden arreglar tu ordenador, portátil… Estas habilidades son muy útiles y pueden hacer que tu vida transcurra sin problemas.
  2. Son más románticos de lo que se dice. Su idea de romanticismo puede ser hacer una página web sobre ti. Pero, hey, eso dura más tiempo que unas flores y se la puedes enseñar a tus amigas.
  3. Tienen cerebro y normalmente son muy educados.
  4. Son relativamente de bajo mantenimiento, así que no necesitarás cenas complicadas. Y si no eres buena cocinera, puedes encargar una pizza.
  5. No tienes que preocuparte por lo que estará haciendo. Probablemente le encuentres delante de su ordenador.
  6. Confían en ti, así que puedes ser tú misma delante de él. ¿Te gusta andar por la casa con una camiseta andrajosa porque es cómoda? A él no le importa. No se mosquean porque no te maquilles o no te quieras molestar en arreglarte el pelo.
  7. Te hará brillar donde quiera que vayáis. No importa lo cutre que sea tu sentido del estilo, no importa lo torpes que sean tus habilidades sociales, a su lado serás una estrella de la moda y una elegante diplomática. Hará que causes tan buena impresión, que te enamorarás de ti misma.
  8. Si no te interesan las computadoras, televisores y DVD, y no te preocupa ser popular y estar a la moda, ¿qué hay de los últimos chismes tecnológicos? Si decides salir con un friki, serás la orgullosa propietaria de los chismes más novedosos.
  9. Tampoco te engañará. Coloca a la mujer más sexy del mundo, pongamos Angelina Jolie, en una habitación con un friki. En el otro rincón de la habitación, coloca el último modelo de una u otra computadora. Apuesto a que tu friki preferirá con mucho jugar con esa computadora que conocer a Angelina Jolie. De hecho, puede que ni la vea si la computadora está encendida y conectada a Internet. Venga, tiene que mirar su correo electrónico, navegar por la web y poner en su blog que está en una habitación con Angelina Jolie.
  10. La razón final es: realmente le importas. No que aspecto tienes (aunque también cuenta), no lo delgada que estás, no con cuanto maquillaje te arreglas, sino que le gustas por ti misma.
Leído en Geekipollas.com (vaya nombrecito) y en Historias de Cronopios. El original parece ser de Nick Denoo. En el fondo, llevan razón.

Una monada...

Nuevos estudios indican que las imágenes monas estimulan los mismos centros cerebrales del placer que despiertan el sexo, una buena comida o drogas psicoactivas como la cocaína, lo cual podría explicar por qué todo el mundo luce una enorme sonrisa ante la jaula de un panda.

Acabo de recibirlo por correo en lo que, me dicen, es la noticia más rematadamente estúpida del día (y la peor redactada). Juzguen ustedes mismos.

18.1.06

Visiten a otros...

Los picos de trabajo coinciden con las épocas de parón en Hairanakh's. Hoy tengo en mi mesa del trabajo (y en la de mi ausente compañero, y en el suelo del despacho, y...) dos ordenadores de sobremesa, un portátil, cuatro televisores (de 15", 27", 32" y 37", los tres últimos de alta definición), tres discos duros portátiles USB y algún descodificador de televisión digital. Lo sorprendente es que estoy usando todo eso.

Mientras reorganizo mi vida y encuentro algo de O2 (del que se respira, no del otro), tardaré en encontrar tiempo suficiente para terminar de hablar del principio de incertidumbre (quedan dos entradas más, calculo). Así que les dejo dos recomendaciones que visitar:
  • Desde hace unos días, Josu Mezo organiza en Malaprensa los Premios Malaprensa 2005, en busca de la peor noticia del año pasado. Pasen y voten, si no lo han hecho aún.
  • HispaLibertas deja de ser weblog y se transforma en "periódico ciudadano". De momento están de pruebas y aún no han abierto al público (aunque servidor se presentó voluntario para ver las versiones de prueba, que tienen bastante buena pinta). Al margen de la línea editorial, que puede gustar o no, creo que es una iniciativa interesante. [...]

13.1.06

En Planeta Teleco ya hay varios que se han lanzado a este MemeMusical, que consiste en
responder a 11 preguntillas sobre ti y tus circunstancias mediante títulos de canciones de un artista/grupo.
El Agente Smith ha elegido a Dylan... lo que no me deja más remedio que ser yo quien conteste con música de los dIRE sTRAITS.

1. Are you male or female? The Man's Too Strong ;-)
2. Describe yourself: Communiqué
3. How do some people feel about you? Brothers in Arms
4. How do you feel about yourself? Why Worry
5. Describe current relationship with BF/GF: Two Young Lovers
6. Describe where you want to be: On Every Street
7. Describe how you live: So Far Away
8. Describe how you love: Ticket to Heaven
9. What would you ask for if you had just one wish? Love Over Gold
10. Share a few words of wisdom: Where Do You Think You're Going?
11. Now say goodbye: Fade to Black

Quien se anime, que lo siga.

6.1.06

Principio de incertidumbre: interludio

Para no perdernos en disquisiciones, una nota más breve.

La frecuencia es el número de veces por segundo que ocurre una cosa (por ejemplo, una variación de la presión del aire).

Para poder medir la frecuencia de un suceso, necesitamos un intervalo de cálculo. Por ejemplo, si queremos medir una variación 1 Hz necesitaremos tomar, por ejemplo, 10 segundos y contar que el suceso se repite 10 veces. Podemos intentar hacerlo con un intervalo más breve: por ejemplo, 5 segundos (5 períodos). Pero digamos que con 0.5 segundos es imposible detectar una frecuencia de 1 Hz.

La idea que se esconde detrás de toda esta historia del principio de incertidumbre es tan simple como esa: para calcular una frecuencia necesitamos un intervalo. Por tanto, es imposible medir la frecuencia de algo en un instante, sin duración.

El experimento de los dos tonos

Veíamos ayer que para notas suficientemente cortas, no podemos saber con precisión su frecuencia (tono). Hoy haremos un nuevo experimento de dualidad tiempo-frecuencia, para seguir jugando con nuestra incertidumbre musical.

Si nos colocamos en un punto concreto del espacio (por ejemplo, nuestro oído) podemos detectar las variaciones de la presión del aire (x) en función del tiempo (t). Para un tono puro de frecuencia f, esta variación toma la forma:

x = A sen(2πft) (I)

Para f = 440 Hz escuchamos la nota musical LA, como vimos en el post anterior. La amplitud A está relacionada con la intensidad con la que escuchamos la nota. Como es una constante (no varía con el tiempo), la nota siempre tiene la misma intensidad.

Nuestro oído es capaz, además, de distinguir varios tonos reproducidos simultáneamente. Por ejemplo, algo de la forma:

x = A [ sen(2π f1 t) + sen(2π f2 t) ] (II)

Así, la suma de los tonos LA y DO (a 440 y 523 Hz respectivamente) suena así.

Ahora imaginemos algo un poco más difícil. En vez de tomar una amplitud constante A, hacemos que varíe con el tiempo. Por ejemplo, que varíe periódicamente con una frecuencia de un segundo. Una nota LA con una amplitud variable tendría la forma:

x = cos(2π f1 t) · sen(2π f2 t) (III)

Donde es f1 1 Hz (un ciclo cada segundo) y f2 es 440 Hz. Suena así. (He usado un coseno en lugar de un seno para que los desarrollos matemáticos posteriores queden más bonitos).

Llegados a este punto, notamos algo curioso: una variación de la presión del aire de la forma "sen(2π f t)" la podemos percibir de dos formas: como variación de la intensidad o como un tono. Además, si recordamos un poco de trigonometría, sabremos que podemos convertir la ecuación (II) en una parecida a la (III), ya que:

sen(2π f1 t) + sen(2π f2 t) = 2 cos(2π [f1 - f2]/2 t) · sen(2π [f1 + f2]/2 t) (IV)

Es decir, que sumar dos tonos de 440 y 523 Hz es lo mismo que multiplicar un tono de 481.5 Hz por otro de 41.5 Hz. Y multiplicar un tono de 440 Hz por otro de 1 Hz es lo mismo que sumar dos tonos de 439 y 441 Hz.

Ahora supongamos que somos un inteligente diseñador(*) que se dispone a construir un oído. Tenemos las siguientes especificaciones:
  • Nuestro maravilloso oído tiene que ser detectar variaciones de intensidad que sucedan una vez por segundo (es decir, detectar en qué instante del tiempo suceden los máximos y los mínimos de intensidad). Pues ya sabemos así, de entrada, que nuestro oído no va a saber diferenciar entre un tono de 439 Hz y uno de 441 Hz. Si los oímos a la vez, no escucharemos dos tonos distintos, sino un único LA cuya intensidad varía con el tiempo.
  • Nuestro oído tiene que ser capaz de distinguir entre un LA 440 y un DO 523 (incluso tocados a la vez). Pues ya sabemos que no va a ser capaz de seguir variaciones en el tiempo de 42 ciclos por segundo o más rápidas. Es decir, que por debajo de los 20 milisegundos, nada de nada.
Es decir, que si queremos que el oído sea muy fino ante las variaciones de frecuencia, responderá lentamente en el tiempo. Y, al contrario, si queremos ser muy sensibles a las variaciones temporales, distinguiremos mal el tono. Es matemáticamente imposible que sea de otra manera.

Es importante notar que nada nos impide obtener el valor de la presión sonora en cada instante de tiempo. Es decir: tenemos a nuestra disposición toda la información posible sobre la señal de sonido. Lo que sucede es que, sencillamente, no podemos decir el tono exacto del sonido en un instante de tiempo, ni tampoco en qué momento concreto un sonido pasa a tener una frecuencia determinada.

El problema de la incertidumbre es, pues, un problema matemático.

(*) No confundir con Diseñador Inteligente, que es otra cosa.

5.1.06

UBN (IX): Bautizos

Dejo por un momento la incertidumbre para seguir publicando Buenas Noticias :-)
-- Si aún no lo has hecho, puedes leer la introducción a esta serie y/o el índice de todo lo publicado --


Cuando Juan tenía veintitantos, dejó su casa y se fue a vivir entre los pobres de los pobres de Madrid. Rebelde, brillante, utópico, antisistema... paradójico, aunque sin duda bueno, gastaba su tiempo entre trabajos de jornal, asistencia a los más desfavorecidos, actividades culturales en centros públicos u okupados y colaboraciones en hacklabs. Nadie sabía del todo cómo hacía para subsistir... pero el caso es que sobrevivía. Sin lujos, eso sí.

De su pasado universitario había heredado el talento por la informática. Brillante, excéntrico y linuxero... no necesitó mucho más (que lo tenía) para convertirse en una de las voces de referencia en la Red española y, ¿por qué no?, en parte del submundo universitario de principios del nuevo milenio.

Su nickname era Bautizos. Y decía cosas como:

«Nos llamamos españoles, o europeos, o cristianos, o ateos, o de izquierdas, o de derechas... Pero nada de eso es una garantía. Nos hemos subido al carro de la historia a defender lo nuestro... pero nada de lo nuestro nos es completamente propio. Os aseguro que si no lo usamos bien, nos será arrebatado».

Y la gente le preguntaba «¿Qué podemos hacer?». Y el contestaba: «El que tenga dos coches, que comparta con quien no tenga ninguno. Y el que tenga comida y techo, que haga lo mismo».

Algunos lo admiraban. Otros se indignaban. O se limitaban a ignorarlo; aun escuchándolo y leyéndolo a escondidas. Pero él decía:

«¿De verdad creéis que, sólo porque yo hago ruido, soy importante? El verdadero hombre bueno y sabio está ahí, a vuestro lado... Y si no os fijáis, su talento especial os pasará tan desapercibido como el vuelo de una paloma por el centro de Madrid».