24.3.06

A la voz de mujer

A fuerza de ser vecinos, nos hemos acabado conociendo. Tal vez no directamente, sino por un enlace de amigos-de-amigos que nos conecta, queramos o no. Jugamos en la misma mesa y, aun con informaciones distintas, podemos intuir con cierto fundamento nuestras respectivas estrategias. Faltándonos, eso sí, muchas de las cartas.

La vida es tan asimétrica que, muy probablemente, jamás me pongas voz ni cara. Yo no puedo ponerte cara, aunque sí voz. Pero no te debes confundir: aunque sean vuestras motivaciones las que más se discutan en los medios, aunque mi estrategia es, en este contexto, irrelevante, pertenezco a un nosotros potencialmente mayor que el vuestro. Te supongo la inteligencia suficiente como para saber que, a pesar de lo que se lee por ahí, no tenéis la sartén por el mango. Como golpe de efecto, está bien. Pero no es más que eso.

Permíteme plantear hipótesis. Todos lo hacen. Contactásteis con ellos, dejémoslo ahí. Sería casi intolerable que, en este país de vecinos, ni siquiera quedara una pequeña vía de comunicación entre vosotros y ellos. A estas alturas de la noticia no soy capaz de saber si ellos lo reconocen o lo desmienten. Borrell lo daba como más que probable, esta mañana en la radio. Igual me da: reconocer o negar también es parte de su estrategia (ellos también la tienen). Así son las cosas en este mundo, al parecer. Conversaciones informales, declaraciones off-the-record, negociaciones oscuras, información bajo cuerda y todo eso. Pero en lenguaje de management, que hacer lobby suena mucho mejor que sobornar.

El momento no fue casual. Todo el escenario encaja como un guión de serie B. Desde la enfermedad de Arnaldo, tan oportuna. Hasta la coincidencia con el Estatut. Quizás no sea importante: cualquier cosa que suceda hoy en día coincide con un paso de la negociación del susodicho. Pero no me negarás que era una oportunidad estéticamente interesante, la de la coincidencia de fechas. No sé si fue determinante, pero intuyo que al menos lo tuvisteis en cuenta.

¿Qué esperáis ahora? Eso es lo que me intriga. ¿Es por cansancio? ¿Realmente habéis descubierto que matar no tiene sentido? ¿Cuál es vuestra estrategia? Intuyo que el camino catalán os inspira de algún modo...

No os confiéis en la estrategia de la amenaza. Habéis hecho fuertes a los que intentábais debilitar; así sucede a veces. En la medida en que pueda evitarlo, yo, nosotros, resistiremos la tentación de dejarnos intimidar.

¿Y ellos? Ellos piden nuestra confianza, nuestro apoyo. El mío lo tendrán, tal vez, si ellos y los otros abandonan su perpetua causa (o la aparcan) y se suman a la nuestra. La confianza se gana. La mía no la entregaré a ningún grupo con un apoyo inferior al 80%. Aproximadamente.

Querida amiga, hermana. Así son las cosas, no pueden ser de otra manera. Somos tan vecinos que tú, hermana o algunos de tus amigos, apretásteis el gatillo que hizo saltar la vida de otros hermanos nuestros. Pese a todo, pese a ese tono levemente amenazante, pese a los terribles gestos con que los tuyos salen siempre en la fotografía, pese a todo lo que llevamos --lleváis-- sobre las espaldas... A pesar de todo ello, digo, quizás estéis dando un paso importante. No te lo voy a agradecer, lo siento. No me sale de dentro, después de todo. Pero tal vez tú sí te lo agradezcas, un día.

Arrepentirse no es revolcarse en la culpa, sino asumir la responsabilidad de cambiar. No os ofrezco perdón, porque no me corresponde, pero sí consejo: hacedlo. Por el bien de la estrategia. Sólo así nosotros, vosotros y ellos serán palabras vacías para nuestros herederos.

14.3.06

Política

Sospecho que lo más irritante de la política actual es que Franco fuera católico.

11.3.06

In memoriam

Durante años, fue la persona que más veces llamó por teléfono a mi casa. Terminábamos la EGB y nunca dejé de recibir llamadas casi a diario, algunas de media hora, con dudas sobre los deberes. Creo que más de una tarde los hicimos juntos, uno a cada lado del teléfono, y no me cuesta volver a verme sentado en el suelo del recibidor de mi casa, con la mano izquierda en el teléfono y la derecha apuntando en el cuaderno.

Era aquella una amistad atípica, que se enfrió en los años en los que uno rehace de nuevo todas sus relaciones personales, con eso del pavo y la adolescencia. A partir de segundo de BUP dejamos de ir juntos a clase, en tercero tomamos optativas distintas, y más aún en COU. Pese a todo, seguíamos comentando las asignaturas comunes, que también tengo imágenes de los libros de latín en el recreo, e incluso algunas en las que no coincidíamos. Pero al final, como a tantos otros compañeros, le perdí la pista durante los años universitarios.

Aquella mañana de locura telefónica yo ya no tenía su número. La primera llamada me sacó de la cama y me llevó directamente al televisor. Después hice gasto de móvil, tanto como mis amigos y familiares cercanos, para tratar de localizar a todo el mundo. Parecía que no había ningún conocido, pero en una ciudad tan familiar como Guadalajara, nunca se sabe...

Dieron su nombre en las noticias. Lo confirmé hablando con otro compañero al que hacía años que tampoco llamaba. Reconozco que me faltó la entereza para subir al funeral; o quizás fue el propio estado de shock que tenía, que todos teníamos. Ahora eso no tiene remedio.

Willy había cogido el tren aquella mañana...

6.3.06

I+D+i



Gasto empresarial en I+D (azul) frente a las subvenciones del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (rojo). Extraido del informe del CDTI, con el siguiente comentario (negritas mías):
La presencia del CDTI en el tejido empresarial español se ha mostrado
siempre de una forma bastante equilibrada entre las diferentes
Comunidades Autónomas con respecto al gasto empresarial en I+D de las
mismas. En 2004 ocurrió igual (ver gráfico), destacando, una vez más,
Madrid, como una excepción, ya que el predominio del sector servicios en
esa Comunidad va en detrimento del predominante carácter industrial de
los proyectos financiados por el CDTI, en términos relativos.
¿Les convence el argumento? Pues sigue (me salto un trozo, ojo):
En el resto de los casos, excepto Andalucía, Baleares, Canarias, Castilla y
León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia o el ya comentado
caso de Madrid, el porcentaje de la aportación CDTI de cada CCAA sobre
el total nacional de dicha aportación fue superior al peso de esa misma
Comunidad sobre el total del gasto empresarial en I+D a nivel nacional.
(Este creo que no necesita comentarios).

El informe completo lo publicaron en su web (OJO, pdf de 8 MB). No es que sea noticia de hoy, pero la semana pasada lo vi en papel... y me chocó el grafiquito.

5.3.06

Ultra católicos

El otro día pusieron una bomba, o artefacto, o algo en el teatro en el que Leo Bassi iba a actuar. Lo bueno de ser un inculto como yo es que no tengo, por el camino, que entrar a juzgar la bondad o maldad de la obra del artista, porque no la conozco más que de oídas. Dice Nacho Escolar que el cómico había recibido "varias amenazas de muerte de grupos ultra católicos que protestaban contra su último espectáculo", así que parece que las principales sospechas recaen en estos grupos.

Ultra católicos.

Me pregunto qué debe entender uno cuando alguien dice "ultra católico". Google da aproximadamente 232 pistas, que he leído por encima. Las primeras le dirigen a uno a la información sobre el asunto este de Leo Bassi, pero con eso no ganamos gran cosa (a menos que definamos "ultra católico" precisamente como "los que amenazan de muerte a Bassi"). Después hay algunas más: casi todas en foros y blogs. Pueden ser el Opus Dei (sumado, o no, a Comunión y Liberación y los Legionarios de Cristo, claro), o bien grupos más desconocidos (como unos "Heraldos de la fe" argentinos). Apurando, puede uno llegar a pensar que la reina Sofía (ortodoxa ella) o los grandes defensores del Diseño Inteligente en USA (protestantes) son también "ultra católicos".

Ultra podría ser, quizás, una marca para señalar todo lo exagerado, inadecuado o desagradable que, a juicio del redactor, tenemos los católicos. Por eso poner un artefacto, o bomba, en el teatro Alfil es una cosa terrible y ultra católica. Eso debe de ser, me digo.

Sin embargo, movido por la curiosidad, sigo navegando hasta aterrizar en una noticia en la ultra católica página de la Obra: La intolerancia y la violencia, incompatibles con la religión. Son palabras de un tal Benedicto no-sé-cuántos, que viene a decir que lo de la otra mejilla, quien a hierro mata a hierro muere y todas esas cosas todavía tienen algo de sentido, y que regalar botellas explosivas a la gente que nos desagrada sigue sin ser ni ultra, ni siquiera semi católico, al parecer.

Así que me quedo con la duda, al final. Si ultra es malo, quizás sí que se refiera a aquellos que, de tan católicos, se pasan de fervor y se dejan algunos principios fundamentales por el camino. O tal vez habría que reinventar la ulteridad, que 232 resultados en Google no son tantos, y redefinir a los ultras. Pensarlo en positivo, en optimista. Los que un día fueron católicos, pero acabaron dejándolo por exceso de decepciones, o porque se repensaron de nuevo hacia el agnosticismo u otros lugares. Los que lo siguen siendo, y dejaron unas cuantas cosas por la causa. Los que todavía tienen la esperanza de dejar el mundo mejor de como lo encontraron.

A veces, querría poder ser ultra católico. Algo más que católico. Una personia sabia y buena, como Marta. Luego me da pereza, claro. Y, sin embargo...

2.3.06

Real men don't rape

Yo anduve viendo los toros desde la barrera. Me preguntaba un amigo sudafricano cuál fue mi primera impresión de su país, y si me había sorprendido no encontrar elefantes y leones cruzando la carretera. Ni me sorprendió, ni tuve ocasión: pasé mi semana sudafricana en Sandton City, que viene a ser como venir a Madrid y encerrarte en el Corte Inglés de Nuevos Ministerios, más o menos.

Es relativamente frustrante, para un alma trotamundos como la mía (sólo el alma, no se piensen), no poder siquiera fijarse en las constelaciones del sur; que ya saben cuánta luz hay en las ciudades por las noches. Además en los hoteles caros, como al que me mandaron, los lavabos están tan bien diseñados que apenas forman remolinos. De modo que sobre la naturaleza del mundo, la de las clases de física y los libros de astronomía, no pude aprender gran cosa.

Sudáfrica es un país de blancos inconfundiblemente británicos y negros inevitablemente sonrientes. Será la cultura o será que huelen al turista... pero todo el mundo te sonríe al hablar. Incluso (y especialmente) los camareros de los bares. Un bar es siempre un pequeño resumen de la cultura local: el aire acondicionado a toda potencia (los termostatos en torno a los 15ºC por defecto), la escasez de servilletas (jamás te pondrán una con el café o con una bebida... incluso te retirarán la que te pusieron con la comida), los eventos deportivos en la televisión (Sudáfrica - Australia es el sumum de la rivalidad; sea en rugby o en cricket).

La experiencia, desde la barrera, ha sido provechosa. Al menos, para entender hasta qué punto África es "otro mundo". ¿Por qué? Veamos: los enlaces de comunicaciones inalámbricos son mucho más fiables, porque no hay riesgo de que te roben los cables. Una conexión de 64 kbps (compartidos) puede costar unos $200 mensuales. Un 6.7% de los africanos tiene acceso al teléfono. La mayor parte de los costes de inversión en África se va en licencias (cuando no en sobornos), que nadie sabe muy bien dónde van a parar (o tal vez sí, que es peor). Y, sobre todo, ¿qué sentido tiene todo esto con la cantidad de africanos que ni siquiera tienen acceso, por ejemplo, a la educación?

Esas cosas son de las que se quedan bien adentro de uno, para masticarlas despacito. Ya irán impregnando otros comentarios por aquí, supongo...

Termino: Sudáfrica en una imagen. La televisión está puesta al fondo. No la oigo, pero sí puedo verla. Es el intermedio de un partido de fútbol de máxima rivalidad, durante los anuncios. Fondo negro y una mujer. Mira a la cámara y comienza a hablar, de forma amenazante. Toma un revólver, lo carga poco a poco, cierra el tambor y nos apunta. A los que estamos viendo el televisor. Me pregunto de qué es el anuncio. Ella sigue hablando, serena, segura, amenazante. Parece que quiere disuadirnos de algo. Y entonces, el lema de la campaña (probablemente financiada por un organismo público), en blanco sobre fondo negro:

"Real Men Don´t Rape"

Y pienso cuánto ha debido de sufrir un país para tener que hacer una campaña así.

"Los verdaderos hombres no violan"

Escalofriante.