4.3.07

Eclipse


La crudeza del invierno remite mientras veo consumirse las últimas ascuas del fuego que me ha protegido durante la noche. Ha sido una noche larga, llena de confusos sueños alarmantemente reales. Me mantengo en vela con la sensación de no saber distinguirlos de la vigilia. Tal vez mañana dé por ciertos hechos que sólo sucedieron en mi imaginación.

El amanecer ha sido mi único momento de descanso. Pero ni siquiera los rayos del alba han acabado de disipar la niebla que turba mi alma. Parece que los fantasmas del Oeste han vuelto, atraídos por el eclipse lunar. Demasida magia para mi débil sangre: los Antiguos susurran su odio en el viento y la ciudad se despierta incómoda, desorientada.

Maldigo mi imprevisión. La luna me pilló por sorpresa y ahora sufro las consecuencias de la resaca de fuego y sangre. Intento enfocar la memoria de las horas previas a la medianoche, pero se me escapa de nuevo. Imágenes de pesadilla vienen a mi cabeza con la horrible incertidumbre de no saber cuáles de ellas son algo más que un mal sueño. Prefiero no mirar mis manos. Prefiero no saber qué noticias se darán abajo, en la ciudad, durante el día de hoy. Prefiero no pensar lo que me encontraré cuando vuelva a conciliar el sueño.

Mañana volvemos al frente. Va a ser un asalto duro: a duras penas hemos logrado hasta ahora mantener la posición, y temo que tengamos que volver a ceder algo de terreno. Por lo visto, ya no queda sino batirse. ¿Cuándo llegarán los refuerzos desde la retaguardia?

Me voy. Aún quedan algunas horas del día, y tal vez sea capaz de encontrar consuelo para mi espíritu. Sí, es probable. Después de todo, tengo la absoluta certeza de no haber quemado las naves. Sonrío. Aún queda paz en este lugar. Además, dicen que no habrá un eclipse como este en los próximos veinte años. Eso me da cierto margen.

Pero, ¡maldita sea!, cuando veo la cicatriz en mi muñeca no puedo dejar de sentir un escalofrío. Ya no es posible volver atrás. Pero maldigo una y mil veces el día en que decidí entrar, solo y casi desarmado, en el territorio de los hombres lobo.

3 comentarios:

Eritrius dijo...

¡Lupiinos! ¡Cab****es!

Antar dijo...

Un mes sin actualizar!!! Bueno, que ya se echaban de menos tus posts.

Por cierto, que siempre preferiré a los Vampiros... Quizá Toreador, Lasombra o Brujah antitribu...:P
Que geek.

Alvaro dijo...

Jejeje... ¡Go-go Garou! ¿Alguien más pensaba en ellos cuando veía esa furgoneta con la palabra "Garotecnia" aparcada en la puerta de la escuela? Que mal rollo.

Yo creo que me decanto por Toreador, por cierto.