11.7.07

Tú eres de los míos

Tú eres de los míos.
Tú, hombre. O tú, mujer.
Tú, niño, niña, joven, anciana.

Tú, homosexual militante, hombre conservador, demócrata, liberal, socialista, comunista, nacionalista, anarquista, minarquista, socialdemócrata, apolítico. Tú rico, pobre, obrero, empresaria, parada, "tus labores", conductor de autobús, deportista de élite, cantante de rock, blogger. Tú que vendes helados en el paseo de San Roque, que faenas en la costa del Mediterráneo, que cultivas la tierra en Senegal, que diseñas circuitos electrónicos en Seúl.
Tú eres de los míos.

Amigo, hermano, camarada, compañera, aliado, colega, socio, competidor, adversario, rival, enemiga.
Pro-vida o pro-elección, izquierdista o derechoso, centralista o localista, creyente o escéptico, practicante o pasivo, solidario o pragmático. Cristiano, budista, musulmán, judío, hindú, ateo.
Tú eres de los míos.

Porque te gustaría que tu hermano, tu padre, mi madre, mis amigos, tu novio, Pepe el del quinto, Marta de Benito (a la que ni tú ni yo conocemos, pero seguro que existe), Leonella Sgorbita, John Smith, Julia Roberts, Inge Scholl, Dimitri Karalevicius, Alberto, Rocío, Miguel, Elisa, la rubia del asiento de enfrente del autobús, el vendedor de periódicos del puesto de la esquina, el chico del gimnasio, la niña africana (nunca recuerdas de dónde es) que sale en el telediario, fueran un poco más felices. Mejor, completamente felices.
Ese es tu mundo ideal. Por eso tú eres de los míos.

Por eso no importa que tú, que yo, que todos los demás, estemos equivocados.
No importa, amigo, hermano, compañera, enemigo, que nuestras ideas políticas sean distintas, que nuestras escalas de valores no acaben de coincidir, que lo que tú piensas que está bien yo piense que es reprobable, que viceversa, que no comprendas lo que yo amo, que creas que jamás seremos capaces de entendernos.
Porque, amiga, hermana, compañero, enemiga, aunque no sepamos cómo conseguirlo, aunque nuestros caminos discurran separados, aunque jamás vayamos a ponernos de acuerdo en cómo se hace, sabemos cuál es la meta: un mundo más feliz.
Por eso tú eres de los míos.

Y créeme (o, mejor, piénsalo...). Somos más. Muchos más. Estamos casi todos.
No podemos perder.

(Por cierto, amigo, hermana, compañero, enemigo: esta es tu casa. Bienvenido. Bienvenida)

4 comentarios:

zazou dijo...

Gracias por aceptarnos a los homosexuales islamistas pobres liberales rubios y del quinto. No, en serio, gracias. Pero no todo el mundo busca la felicidad de los demás. Muchos no buscamos ni siquiera la nuestra.

Chema dijo...

Con el optimismo por bandera, viento en popa navegas amigo... Somos de los tuyos!!!

Lucas dijo...

haced hueco que vooooooooooy!

Jorge dijo...

Y que hacemos con los que no son de los nuestros?
.... habria que matar a todos los radicales!