9.9.07

La rampa escalonada

En la revista Investigación y Ciencia de este mes, que acaba de llegar a mi casa, leía ayer un interesante artículo (en realidad una HistoriaDeLaCiencia™) sobre Lord Kelvin y la edad de la Tierra. Lord Kelvin, que en realidad se llamaba William Thomson, dató la edad de nuestro planeta en unas decenas de millones de años. Empleó para ello un modelo físico sencillo, original, relativamente potente... y erróneo. Ya ven: también los genios se equivocan. Su error, además, fue asumido, argumento de autoridad mediante, por la comunidad científica internacional durante un tiempo nada despreciable.

Thomson-Kelvin tuvo a su alcance la corrección de su teoría en la figura de su ayudante John Perry. El ayudante revisó el modelo del maestro y encontró un punto débil en su planteamiento. Como en tantas ocasiones, nadie le hizo caso. Años después, Rutherford presentó en sociedad la datación radiométrica y se pusieron las bases para una medición más precisa del tiempo geológico. Por el camino se quedó la contribución de Perrry, tan olvidada que ni siquiera se le concedió un página en la wikipedia.

En el artículo que da pie a esta historia afirman que los modelos matemáticos excesivamente sencillos pueden llevar a resultados muy alejados de la realidad. Sus autores citan a Einstein, que afirmaba: "Make everything as simple as possible, but not simpler". No les falta razón, ni a ellos ni a él. Pero, ¿no les parece un truco un poco burdo?

Lo ven, ¿verdad? La cita es de Einstein, lo que está muy bien, porque Einstein era un genio y todos los sabemos. Pero por el mismo precio podía ser de Perogrullo, o del limpiabotas de Einstein, y seguiría siendo igual de cierta, falsa o inane. Hay un sofisma oculto, agazapado tras nuestros razonamientos, que se escapa cuando bajamos la guardia o no mantenemos suficientemente cuidada nuestra higiente mental: «Einsten dijo genialidades; esta frase es de Einstein; ergo...». El argumento de autoridad que impidió a John Perry figurar en las enciclopedias nos deja de nuevo su sello.

Poner la cita en boca de Einstein no es más que dar un baño de mística a lo que no deja de ser puro sentido común. Con todos mis respetos al citado, claro, del que sólo podemos afirmar cosas buenas: era un genio (eso ya se sabe), tenía el suficiente sentido común para producir citas sensatas y (esto ya es una hipótesis, pero me jugaría un bocatacalamares a que es cierta) dedicó la mayor parte de su vida a limitarse a hacer su trabajo de una forma correcta tirando a buena (como todo hijo de vecino, vaya). Cierto es que a un sabio, por principio, uno está más predispuesto a prestarle atención que a quien ha mostrado su necedad con frecuencia. Pero nadie es sabio en todo y, hasta para el más brillante de los genios, cada pequeña chispa original va necesariamente acompañada por horas y horas de trabajo constante.

Tirar de citas, pasear por lugares comunes, lleva siglos inventado. Cervantes ya lo contaba en el Quijote por boca de Sancho, que a toda circunstancia le encontraba un refrán adecuado (¿lo ven? ¡yo también lo hago!). Y los libros de texto de Lázaro Carreter que estudiábamos en el bachillerato marcaban esa costumbre como rechazable (junto con el uso de "el cual"), porque elude razonar el discurso y delega el argumento en la autoridad de la cultura popular. Hoy el refrán ha dado paso a la cita, y en el centro comercial de las ideas podemos comprar, a módico precio, medio kilo de "simple, but not simpler", una pieza de dragón de garaje, media docena de pruebas extraordinarias para afirmaciones extraordinarias y un juego de navajas de Occam. De regalo con su compra, llévese el cubilete con el que Dios y Einstein juegan a los dados. Y eso sólo en la sección de ciencia, justo al lado del mostrador de las células madre. El piso de abajo, donde la política territorial, está lleno de productos de primeras marcas.

Hay en Roma una plaza, justo detrás del inmenso monumento de Víctor Manuel II, a la que se accede por una rampa escalonada diseñada por Miguel Ángel. La rampa escalonada es exactamente lo que parece: una rampa en la que, cada dos o tres metros, hay un pequeño escalón, que le permite salvar un desnivel importante sin tener una inclinación excesiva. No encontrarán en ella nada más que la haga especial. Pero aparece en todas las guías turísticas de la ciudad como algo digno de verse y, en muchos casos, se incluye una foto de la rampa en el centro de la página. Incluso en algunas descripciones le otorgan calificativos como "magnífica" o "magistral". Mi consejo: no los compren. Del mismo autor se vende "El Techo de la Capilla Sixtina", donde aquellos adjetivos encajan mucho mejor en el conjunto.

8 comentarios:

zazou dijo...

Jajaja. Qué bueno, macho. Le vas a dejar sin columna (periodística) a Perez-Reverte.

kykoche dijo...

Esta sociedad no para de fomentar el 'borreguismo' y el 'vivan las cadenas', dificultando que los individuos creen ideas críticas y propias. Es una realidad muy triste, la verdad, pero sólo darnos cuenta de ella ya nos permite recuperar la esperanza en nosotros mismo, no?

En fin, si lo dice Hairanakh, será cierto :P

Lucas dijo...

escribes poco... pero cuando escribes, pones al público en pie, aplaudiendo... ¡yo entre ellos!

Lo imprimo, lo releo despacio, y lo guardo para desvariar un día de estos sobre el tema delante de una (o dos, o tres) cervezas (o rones o tequilas...)

Marta Salazar dijo...

Queridísmo!

En mi blog de chistes y pensamientos, te acabo de dar un premio Thinking Blogger Award.

Míralo, esta hoy viernes en mi blog.

Un abrazo fuerte!

omalaled dijo...

dedicó la mayor parte de su vida a limitarse a hacer su trabajo de una forma correcta tirando a buena (como todo hijo de vecino, vaya)

¡Ay!, permíteme que esa parte como todo hijo de vecino te la ponga en duda :-)

Salud!

Ediren dijo...

Pues no sé qué tiene de maravillosa esa rampa O__o En Cuenca hay varias calles así (a las que mi padre y yo llamamos "Calle del Cojo") y no salen en guías turísticas ni nada. Supongo que como son estrechas y no tienen esculturas y tal no llaman tanto la atención... Bueno, eso y que no las ha construido Miguel Ángel.

En cuanto al resto del post, ha sido interesante y entretenido ^^ (Si no, no lo habría leído a estas horas de la noche ^^U). Ya intentaré comentar más a menudo, que últimamente he perdido la costumbre y tengo que recuperarla :P

Heimy dijo...

Sé que no viene al caso del post, pero... ¿aparte de lo de Perry, nombraron también a Lyell (uno de los padres de la geología)? También tuvo un enfrentamiento largo con Lord Kelvin por el asunto de la edad del planeta, aduciendo que la evidencia apuntaba a una edad mucho mayor.

Marta Salazar dijo...

qué interesante y bien escrito!

quieres escribir algo o recomendarnos algo de los premios Nóbel de física?

Un abrazo!