27.12.07

La triple falacia del sistema electoral

Ahora que ya estamos en precampaña electoral (¿a que suena bien? les reto a encontrar un día de cualquier año en el que no estemos de precampaña electoral... a mí sólo me salen las dos semanas de la campaña propiamente dicha y el día de las elecciones) parece que toca dedicar un rato a hablar de las penas e injusticias de nuestro sistema electoral. Vaya por delante que a mí me parece mejorable (al final del artículo les apunto algo más sobre ello), pero creo que, para cambiarlo, habría que partir de premisas correctas. Les invito a recorrer conmigo un pequeño camino sobre matemáticas electorales. Y, de paso, cuando encuentren errores (que los habrá) o conozcan rutas mejores (que también las hay), les agradeceré que me las indiquen en los comentarios.

El punto de partida es la reivindicación, más o menos frecuente a lo largo de esta legislatura, de que algunos partidos tienen, en el congreso de los diputados, más poder del que les corresponde por su número de votos. Hoy por hoy, quien reinvindica eso es (casi siempre) el PP (y afines), y algunos partidos suelen ser, más bien, los partidos nacionalistas. Parece que se habla mucho de Cataluña y del País Vasco en el día a día de las discusiones parlamentarias y bastante poco de Extremadura o La Rioja. Parece que ERC o PNV tienen un poder bastante grande en la capacidad de organizar el Estado, y se diría que no son opciones tan representativas a nivel nacional.

Esto da lugar a la "falacia número 1": «Los partidos nacionalistas están sobrerrepresentados en el parlamento». Pues no: resulta que, si por representatividad entendemos el número de diputados, quienes tienen significativamente más diputados que votos obtenidos son los partidos grandes: PP y PSOE. No es algo que no se sepa desde siempre. En todo caso, el mérito del cálculo no es mío: Josu Mezo, autor de MalaPrensa (si alguno de mis lectores no lo lee, le recomiendo que lo haga: es un blog excepcional), lo hizo y explicó (con detalle) en noviembre de 2004:


Votos Diputados "justos"
Diputados obtenidos
Sobre/infra representación
PSOE/PSC 11.026.163 151,44 164 12,56
PP/UPN 9.763.144 134,09 148 13,91
IU/ICV/EU 1.324.370 18,19 5 -13,19
CiU 835.471 11,47 10 -1,47
ERC 652.196 8,96 8 -0,96
PNV 420.980 5,78 7 1,22
CC 235.221 3,23 3 -0,23
BNG 208.688 2,87 2 -0,87
Chunta 94.252 1,29 1 -0,29
EA 80.905 1,11 1 -0,11
Nafarroa Bai 61.045 0,84 1 0,16
Resto 781.069
10,73 0 -10,73

¡Oh, vaya! Ahora resulta que el PP es el partido más "beneficiado" del sistema electoral actual. Curioso, ¿no? En medio de la discusión, el diario Público, cuyo director también lee a Josu Mezo (creo), no podía dejar de publicar estos números. Y le echa la culpa, cómo no a D'Hondt. Llegamos pues a la "falacia número 2": «La culpa del sesgo hacia los partidos mayoritarios la tiene el método D'Hondt». Esa afirmación no es del todo falsa, pero tampoco encierra toda la verdad.

El origen del problema es sencillo: hay que repartir un número de votos entre un número de escaños mucho menor, por lo que el cociente será, en general, no entero. Cómo hacer la asignación es un problema que no tiene una solución óptima, ya que cualquier método que se emplee dará lugar a injusticias de uno u otro tipo. Recomiendo, por ejemplo, este artículo del Prof. Barceló (de la UAM) para entender las diferentes alternativas y sus problemas. En efecto, el método D'Hondt tiene un claro sesgo hacia los grupos mayoritarios. Veamos que resultados daría para el parlamento actual (calculados con este simulador):


Votos Diputados "justos"
Diputados obtenidos
Diputados D'Hont
PSOE/PSC 11.026.163 151,44 164 154
PP/UPN 9.763.144 134,09 148 136
IU/ICV/EU 1.324.370 18,19 5 18
CiU 835.471 11,47 10 11
ERC 652.196 8,96 8 9
PNV 420.980 5,78 7 5
CC 235.221 3,23 3 3
BNG 208.688 2,87 2 2
Chunta 94.252 1,29 1 1
EA 80.905 1,11 1 1
Nafarroa Bai 61.045 0,84 1 0
Resto 781.069
10,73 0 10

¡Caray! Pues parece que el problema no estaba del todo en D'Hondt, ¿no? Lo cierto es que en España la ley D'Hondt no se emplea de forma global, sino para repartir los diputados de cada circunscripción electoral. Y es aquí donde surgen las "injusticias": en demarcaciones con pocos representantes, el sesgo de la ley D'Hondt es más manifiesto. Pero, incluso aunque ese sesgo no existiera, lo cierto es que resulta mucho más fácil obtener diputados cuando los votos están concentrados en pocas demarcaciones electorales (caso de los partidos nacionalistas) que dispersos por todo el territorio nacional (IU). Pero el origen de este sesgo se debe fundamentalmente al sistema de demarcaciones que, dicho sea de paso, no tiene tanto que ver con el reparto de D'Hondt.

Parece que hemos llegado al final del camino. Si las elecciones al parlamento se hicieran con un sistema de circunscripción única, incluso utilizando el sesgado método D'Hondt para repartir los diputados, el resultado sería bastante justo. Al menos, significativamente más justo que el reparto actual.

Pero, ¿es eso cierto? Creo que nos encontramos ante la "falacia número 3": «El reparto de poder más justo es aquel en el que el número de escaños de cada partido es proporcional al número de votos que obtiene su lista». Esto no es necesariamente falso aunque, claro está, depende de lo que definamos como un "sistema electoral justo". Pero, en todo caso, el hecho de que un partido tenga, pongamos, un 40% de los votos y obtenga un 40% de los escaños no quiere decir que tenga un 40% del poder.

Analicemos un poco la situación. Si nos remontamos a la legislatura anterior (2000-2004), obtendremos un ejemplo interesante: el PP, con un 44,5% de los votos obtuvo mayoría absoulta, es decir, el 100% del poder. Todas las votaciones (al menos, las que requieren mayoría simple) estaban únicamente en manos del PP. Aunque estemos acostumbrados a esa situación (que, en principio, proporciona una cierta estabilidad al sistema) no deja de resultar curioso que una minoría (aunque amplia) de votantes concentre, durante cuatro años, todo el poder legislativo (y ejecutivo... al menos).

En todo caso, parece claro que el porcentaje de escaños no es una medida real del poder que tiene una formación política en el parlamento. Pero, ¿hay alguna forma de medir ese poder?
Pues las hay. Una de las más aceptadas (creo, y que los expertos me corrijan) es el índice de poder de Banzhaf, excelemente explicado en este artículo de Tio Petros. A grandes rasgos, el índice indica la probabilidad que tiene un votante (en este caso, un partido) de ser pivote en una coalición ganadora (es decir, que su voto es decisivo para determinar si una coalición tiene éxito -puede ganar una votación- o no). La Universidad de Temple tiene un programilla online que permite calcular el índice de Banzhaf para cualquier grupo de votantes. Aquí han hecho ese cálculo para el parlamento actual y han obtenido:

partidoEscañospoder
PSOE16451.52 %
PP14810.55 %
CIU1010.12 %
ERC87.94 %
PNV76.67 %
IU54.12 %
CC33.64 %
OTROS11.09 %

("otros" son la Chunta, EA y NaBai). De modo que, al final de nuestro paseo, descubrimos el origen del mosqueo del PP. Resulta que el PP tiene el mismo poder, poco más o menos, que CiU, con más de 10 veces sus escaños. ¿Injusto? Es el mismo mecanismo que permite la formación de mayorías absolutas. Pero, cuando estas no se producen, resulta que, en efecto, los partidos más grande entre los minoritarios (como CiU, ERC o PNV) tienen una gran capacidad de formar parte de las alianzas ganadoras y, por tanto, tienen bastante poder efectivo.

Conclusión: La sensación que tiene el PP de no pintar nada en comparación con los votos que tiene está justificada. Pero no se debe a un reparto injusto de los escaños (que, siendo injusto, le favorece más que a ningún otro partido) sino a su escaso poder relativo como partido "bisagra" en coaliciones ganadoras. Esta situación puede considerarse injusta o no, pero, en todo caso, forma parte del diseño del sistema electoral actual. No debería acometerse ninguna reforma de ese sistema sin tener en cuenta estos resultados.

Consideraciones: Hablar de "falacias" en el sentido en que lo hago en este artículo es ciertamente exagerado. Pero "falacia" es una palabra bastante resultona y quedaba bien en el título... Por otro lado, el análisis de poder mediante el índice de Banzhaf presupone que todos los diputados de un partido votan al unísono. Esto, que en teoría no tiene por qué suceder, es bastante cierto en la práctica; sobre todo teniendo en cuenta que en las elecciones al parlamento también se vota, indirectamente, al presidente del gobierno, y este sí es único por partido.

Propuestas:
Me habría gustado disponer de tiempo para desarrollar una propuesta de sistema electoral distinta, más por el placer de hacerlo que por pensar que vaya a ser útil. Pero como no creo que le vaya a dedicar mucho más que este artículo, esbozo mis ideas a continuación.

1. Sobre el sistema actual.
Dado el poder que tienen los grupos "bisagra" en el Parlamento, que las regiones con partidos nacionalistas tienen (al parecer) más voz y que mi región (Castilla - La Mancha) no se va a volver nacionalista de la noche a la mañana, creo necesario optar por el voto útil: tendrá mi voto aquél partido que, con opciones de obtener representación (PP y PSOE básicamente), incluya
en su programa electoral la formación de un grupo parlamentario propio de sus diputados de Castilla - La Mancha.

2. Sobre un sistema futuro.
Propongo un sistema de tres cámaras, o tres marcos de decisión. O de dos, a elegir entre los tres siguientes:
  • Cámara de los partidos. Algo equivalente al congreso actual, con circunscripción única y listas cerradas. Debería encargarse de elegir el presidente del gobierno. En general, la capacidad de voto de un partido debería ser proporcional al índice de Banzhaf.
  • Cámara de los ciudadanos. Lo contrario: circunscripciones de un único diputado, votado individualmente entre demarcaciones de unas 100.000 personas (orden de magnitud). Esta cámara debería tener los mecanismos necesarios para que cada diputado pudiera someterse al control directo de sus representados.
  • Cámara de las autonomías. Algo intermedio: con representantes por cada autonomía. Una opción es que cada autonomía tuviera un único voto ponderado por el índice de Banzhaf asociado a su número de habitantes (representante directo del gobierno o parlamento autonómico), aunque podrían darse otras opciones.
Por supuesto, no son más que esbozos de hacia dónde se podría evolucionar el sistema. Creo, en todo caso, que el problema real de la política en nuestro país no está en la forma en la que se reparte el poder, sino en las personas que lo ejercen. Sea como fuere, aquí va este pequeño análisis de la situación actual. No aporto nada que no se haya dicho en otros sitios, pero tal vez pueda ser útil a alguno de mis lectores para tener la información más agrupada.

En todo caso, si han llegado leyendo hasta aquí han demostrado una paciencia mayor de la que con seguridad merezco. Si aún les queda un poco, agradeceré cualquier comentario que quieran dejar.

Actualización (28/12). Disculpen también la apresurada redacción del artículo (he tratado de corregir algunas erratas y enmendar algunos párrafos, pero aun así se sigue notando en exceso que lo publiqué sin leerlo de nuevo).

Un apunte sobre el grupo parlamentario de CLM. En las elecciones de 2004, el PP de CLM obtuvo 11 escaños y el PSOE 9. Durante la legislatura hubo 7 grupos parlamentarios, con 164, 147, 10, 8, 7, 5 y 9 escaños cada uno.

Gracias por los comentarios y las nuevas visitas.

12 comentarios:

javi dijo...

pff, brillante pablo, brillante, un 10 por el análisis

Xosé Manuel Meijome dijo...

Comparto tu analisis sobre las deficiencias del sistema electoral, pero me permito sugerirte que consideres la distribución territorial de parte de los escaños (por ejemplo los del senado) como reflejo en esta entrada de mi blog (en galego)

horseshoe dijo...

Claro que lo he leído hasta el final. Está muy bien el análisis. Mucho mejor que la mayoría de las cosas que he leído sobre el asunto por parte de periodistas y supuestos expertos. Enhorabuena.

rmcantin dijo...

Genial!

El otro dia exactamente discutia esto con unos amigos que estan metidos en politica. Lo peor de estas falacias es cuando se las creen ellos.

Tu propuesta me parece muy correcta, pero veo un problema cuando tienes que lidiar con la poblacion de Teruel (de apenas 100 mil personas en toda la provincia) frente a la poblacion de Madrid (mas de 6 millones solo en la capital). Un sistema "justo" marginaria las zonas poco pobladas.

El sistema actual da mas peso a las zonas poco pobladas, evitando marginalizaciones. Eso en teoria, claro. Por desgracia, la diferencia entra la "teoria" y la "practica" hace que sea peor el remedio que la enfermedad.

omalaled dijo...

¡Jo! y pensar que todo esto porque no nos ponemos de acuerdo ...

Salud y Felices Fiestas

Suso dijo...

En efecto en Público metieron la zarpa el otro día. Se suele achacar el reparto injusto de escaños a la ley D'Hont, pero como bien dices se debe sobre todo al reparto por circunscripciones pequeñas.

En mi opinión deberían empezar por reformar eso. Dice rmcantin que Teruel no tendría apenas representación por estar muy poco poblado, ¿pero acaso la tiene ahora? ¿Son realmente de Teruel los diputados escogidos por los turolenses? ¿Defienden los intereses de Teruel en el congreso?

En cuanto al índice de poder, me parece un tema más subjetivo. Lo ideal de verdad sería que el poder estuviese repartido en la misma proporción que los votos, pero dudo que el sistema funcionase: harían falta muchos más acuerdos entre los grandes partidos, que hoy no veo factibles. Además, aunque tu propuesta sea muy elaborada, los políticos irían a lo fácil: que gane el que más votos tenga. O sea, un 100% de poder para el partido vencedor, y un 0% para el resto. No sé qué es peor...

El problema real en nuestro país, en mi opinión, no es tanto que las minorías tengan más peso del que les corresponde, sino que esas minorías representen solamente a una región, ya que eso genera desequilibrios de poder territoriales, que son más peligrosos. Esa cámara autonómica que propones sería la solución evidente, y se supone que es el objetivo de la reforma del senado que no sé si algún día verá la luz. Lo fundamental es que haya un sitio donde un diputado de Castilla la Mancha pueda tener tanta influencia como el de Cataluña, independientemente de que uno sea del PP/PSOE y el otro de ERC/CiU (por ejemplo).

También me parece bien la cámara de representación ciudadana. Lo ideal sería ir avanzando hacia la democracia líquida, por lo que un ciudadano debería poder cambiar fácilmente de representado (en la práctica, cada poco tiempo). En cualquier caso, antes de plantearse un cambio del sistema electoral para permitir una participación más directa de la ciudadanía, deberían plantearse hacerlo por otras vías más evidentes, como hacer muchas más consultas, al estilo de los americanos, que aprovechan las legislativas para pedir opinión a los votantes sobre ciertos temas.

Pero claro, aquí parece que sólo nos quieren para poner nuestro voto en la urna cada cuatro años y olvidarse de nosotros...

Wonka dijo...

Sí, señor. Muy buen resumen de las tonterías que se dicen sobre nuestro sistema electoral. Otra cosa es estar de acuerdo con la propuesta de un grupo para CLM :-)

Josu y yo hemos hablado mucho de esto y, generalmente, hemos achacado los problemas de proporcionalidad de nuestro sistema al pequeño tamaño de bastantes circunscripciones, desechando D'Hondt. No sé si llegó a publicarlo Josu en Malaprensa, pero en uno de sus cálculos con otro método de repartir escaños mejoraba bastante la proporcionalidad, aun manteniendo el tamaño actual de circunscripciones y repartiendo escaños no a escala nacional, sino en cada circunscripción. Es decir, D'Hondt sí que cuenta, aunque no tanto como creen muchos.

Hairanakh dijo...

Gracias por vuestros comentarios :-)

javi, horseshoe: gracias.

xosé manuel: ya te he hecho la visita :-) De todas formas, reconozco que no le he dedicado demasiado tiempo a mi "propuesta": sólo son ideas que me dan vueltas desde hace un tiempo.

rmcantin y suso: el problema de los diputados de Teruel (o los de Guadalajara, sin ir más lejos) es que su voto se suma a los del PP o PSOE siempre. De alguna forma hay que articular esa doble defensa de intereses ideológicos y regionales.

omalaled: :-) Felices Fiestas

Hairanakh dijo...

Wonka: no puede ser demasiado complicado mejorar la representatividad. A mí D'Hondt no me disgusta del todo porque no sufre de inconsistencias molestas como la paradoja de Alabama; aunque seguramente haya opciones mejores (al parecer, Sainte-Laguë no tiene ese sesgo hacia los mayoritarios). Pero coincido en que cuenta (incluso en una demarcación nacional daría 1-3 diputados de más a los partidos grandes).

Sin embargo, creo que el problema de fondo es que el poder de cada opción política no guarda relación con el número de personas que la respaldan. A mí el reparto proporcional de los escaños me sigue pareciendo bastante deficiente, porque otorga cuotas muy altas de poder (7-10%) a partidos con porcentajes muy inferiores de votos y diputados (2-3%). Estas desviaciones son significativamente mayores que las producidas por el reparto desigual en las demarcaciones.

En otras palabras: es posible mejorar el reparto de escaños, pero hacer eso y mantener todo lo demás no va a cambiar significativamente el reparto de poder.

Berlin Smith dijo...

Interesante, muy interesante análisis (luego dirán que los blogs entontecen, pero la prensa no parece capar de mejorar este post a día de hoy: ni siquiera se les ha ocurrido).

Una observación: ¿las personas? de lo que se trata es de que las personas esten contrabalanceadas para impedir nuestra tendencia natural a acaparar con todo. Ya sabe, la ausencia de freno. Eso es lo que hace peligros´sisimo a Chávez, que se quiere quitar los frenos. Así, no es tan importante que la ley electoral dé mayoría absoluta con el 44% como que haya división de poderes efectiva. Uno es de los que piensa que, pasados unos 230 años de la independencia americana esa antigualla de reparto de poder es de una efectividad pasmosa para controlarlo. Y,ya sabe, allí the winner takes it all.

(ojo a los antiamericanos: el hecho de que tomen decisiones que no nos gustan no impide que sean democráticas)

Paco García. dijo...

También se puede repartir formar gobierno, según establece el porcentanje obtenido según el índice de poder de Banzhaf.
Pero creo, y es opinión personal, que el problema son los interés partidista.
Porqué un diputado vota como partido, y no según conciencia, a los interés que representa, los ciudadanos que le dieron el voto, su convecinos.
En cuanto a la reforma del congreso, bastaría con ampliar el número al máximo, 400 creo. En cuanto al senado, esta cámara sería de representación territorial por comunidades autónomas

dalet dijo...

Comentario con 5 años de retraso... Creo que el método de cuota de poder de Banzhaf tiene su debilidad en no tener en cuenta las afinidades. Por ejemplo, si la aplicamos a los resultados de Asturias (lo que me ha traído por aquí), con 17, 12, 10, 5, y 1 diputados, nos salen unos repartos de poder del 38%, 23%, 23%, 8%, y 8%. Sin embargo, si consideramos Foro+PP como un único conjunto, ese conjunto tendría un 50%, y cada uno de los otros tres un 17%. Si además consideramos PSOE+IU como un único conjunto, nos quedan 22, 22, y 1... cada uno de los tres con un 33%. Lo cual se acerca bastante más a la realidad que vamos a encontrarnos.