22.12.07

Solsticio

La noche más larga arrastra las gotas de lluvia contra los vidrios, que apenas filtran el ruido de banda ancha. Faltan seis horas para que amanezca y mis huellas digitales quedan impresas, una y otra vez, en el teclado. Por encima del enmascaramiento en la mayor parte del espectro sólo se escucha el golpear aperiódico de mis dedos.

Será un invierno frío. Se ha ido un nuevo otoño, ya senecto. Es, sin duda, el primero de una nueva edad donde exploraremos el segundo armónico de la frecuencia fundamental de antaño. Sé con certeza, pues así lo he experimentado, que la nueva moduladora es más regular y, a la vez, incógnita, que las melodías que concebimos en los ténebres solsticios de la adolescencia más tardía. Aquellas ecuaciones divergen, aun cuando de estas nada se ha demostrado. Resulta, no obstante, desconcertante descubrir en qué medida ha evolucionado el orden en el extorno, mientras el intorno permanecía estacionario. Quisiera pensar que el desfase de los ciclos es el devenir natural del caos sobre la regularidad subyacente y no el síntoma de alguna irregularidad estructural, cuyo desencadenante no soy capaz de identificar; tampoco de prever sus consecuencias.

Reflexión autointrospectiva. La situación es un delicado equilibrio en erre ene, donde la potencialidad de una ruta brillante anclada en las expectativas creadas (hábitat, ocupación, ciencia) se contrapesa con las amenazas que se ciernen sobre la base (préstamo, presión, entropía). No hay motivos para el pesimismo, sin embargo, pues el análisis de los relatimientos muestra altas tasas de confianza en sangre y un corazón... o, mejor, dos... o, mejor, uno, latiendo acompasado al profundo ritmo del verdadero amor.

Feliz Navidad.

1 comentario:

omalaled dijo...

Gracias, igualmente. Pasa unas buenas fiestas y haz bondad.