25.3.07

UBN (X): La primera piedra

Si aún no lo has hecho, puedes leer la introducción a esta serie y/o el índice de todo lo publicado.

Jesús estaba en el taller, sentado en una mesa, explicándole matemáticas a Lucía, la hija de la vecina del quinto, que estaba comenzando Industriales y tenía dificultades con el álgebra de primero. En la calle había bastante jaleo: gritos, golpes, y más gritos después.

De pronto se abrió la puerta del taller y entró una mujer pequeña, sucia y con cara de asustada. Era una chica colombiana, que pasaba a veces por el comedor de indigentes de la manzana de abajo y que, se decía, sacaba algo de dinero vendiéndose por las noches en la calle Montera. Tras ella, quince o veinte vecinos del barrio, de los de toda la vida, la seguían furiosos. Jesús levantó la mirada, interrogante.

«¡Es una ladrona!» gritó Matías, el frutero. «Ha robado en mi tienda ya varias veces, y también en la carnicería. Y, además, ayer la vi cerca de mi Luis... ¡Como le ponga la mano encima a mi hijo, te juro que la mato!».

«¡Que se vaya a su país!» añadió otro. «Voy a llamar ahora mismo a la policía y a ponerle una denuncia».

La chica miraba a Jesús, pero él se había vuelto a enfrascar en el Álgebra y garabateaba símbolos raros en el papel. En un momento en que se hizo un poco de silencio, él volvió a levantar la mirada, pensativo, y dijo:

«Cierto. Deberíamos poner una denuncia por robo. Cualquiera de los que no tenga nada pendiente con Hacienda debería hacerlo... Lo digo porque tampoco es bueno denunciar por ladrón y que luego te pillen defraudando al fisco...».

Se hizo un poco de silencio, que sólo fue roto por Matías, el frutero:

«¡Pero es una puta! Como se acerque a mi hijo...»

«Sí, es un mal ejemplo para vuestros hijos» contestó Jesús, con una sonrisa. Luego volvió al papel y dijo: «Quien no tenga nada que dé mal ejemplo a sus hijos --no sé, alcohol, tabaco, revistas porno...-- debería poner esa denuncia».

Ahora el silencio era absoluto. Sólo se oía el boli de Jesús garabateando flechas y matrices en el papel, que Lucía (su alumna) miraba atónita. Al rato, Jesús volvió a levantar la mirada. Sólo estaba la mujer.

«¿Qué pasa? ¿Nadie ha querido acusarte? Pues yo creo que tampoco lo haré. Pero no les vuelvas a robar, que ellos tampoco están para muchas alegrías últimamente».

Ella asintió, nerviosa, y se dirigió hacia la puerta. Jesús sonrió y añadió:

«¡Y no intentes nada con Luis, mujer, que es un crío!»

Ella salió, sonriendo. Lucía seguía mirando a Jesús, completamente atónita. Unos segundos después sacudió la cabeza y dijo:

«Lo siento, Chus... creo que vas a tener que empezar otra vez con lo de las funciones lineales. No me he enterado de nada».

12.3.07

E pur si muove!

Los testigos del suceso comentario que una máquina excavadora comenzón a derribar por sorpresa el muro de cinco metros de ancho sobre la calle Ledra.

Hoy al llegar a casa, después de un largo día de trabajo, he encontrado sobre mi mesa un recorte de El País. Viernes 9 de marzo. Sección internacional, página cinco. En la parte superior, a cuatro columnas, una noticia sobre el sacenso del centrista Bayrou en la carrera electoral francesa.

Por un momento me he preguntado que pretendía mostrarme mi padre. Sin duda era él quien, como hace cada vez que encuentra alguna noticia que pueda ser de mi interés, había dejado sobre la mesa la fotocopia del rotativo. Pero enseguida he bajado la mirada hacia el tercio inferior (cuatro columnas, con foto en tres de ellas):

Chipre comienza la demolición del muro de Nicosia.

Y me se me ha ensanchado un poquito el corazón porque, al final, siempre hay algo de luz en esta realidad tan oscura y turbulenta que nos pintan a menudo en las noticias. Un punto para la humanidad y un fuerte abrazo para la ciudad dividida.

Por cierto que hoy hace dos años que estrené este blog. Felicidades a todos los que os habéis dejado caer alguna vez por esta pequeña casa. Y gracias por la visita.

Edit: lo de los saltos de párrafo es un mareo desde que me he pasado a Blogger 2.0. A ver si saco tiempo para arreglar la plantilla de una santa vez. Mientras tanto, disculpas por el cacharreo permanente.

9.3.07

Concern

Entre tanta declaración, manifestación, crispación y demás maquinaciones, me espanta la cantidad de personas inteligentes que se empeñan en ver una única cara de la moneda.

Si te gusta tu cara de la moneda, piensa que en estos momentos hay una persona inteligente viendo la contraria. Si te la encuentras, invítala a una caña y hablad de cosas importantes: trabajo, amor, fútbol, fiesta, espiritualidad, tecnología... Estás ganando un punto para la humanidad.

8.3.07

Hito

Por primera vez en la historia de la democracia un presidente del gobierno afirma que por primera vez en la historia de la democracia un partido se atreve a decir que por primera vez en la historia de la democracia un gobierno ha cedido al chantaje de ETA.

Será porque la democracia es joven.

4.3.07

Eclipse


La crudeza del invierno remite mientras veo consumirse las últimas ascuas del fuego que me ha protegido durante la noche. Ha sido una noche larga, llena de confusos sueños alarmantemente reales. Me mantengo en vela con la sensación de no saber distinguirlos de la vigilia. Tal vez mañana dé por ciertos hechos que sólo sucedieron en mi imaginación.

El amanecer ha sido mi único momento de descanso. Pero ni siquiera los rayos del alba han acabado de disipar la niebla que turba mi alma. Parece que los fantasmas del Oeste han vuelto, atraídos por el eclipse lunar. Demasida magia para mi débil sangre: los Antiguos susurran su odio en el viento y la ciudad se despierta incómoda, desorientada.

Maldigo mi imprevisión. La luna me pilló por sorpresa y ahora sufro las consecuencias de la resaca de fuego y sangre. Intento enfocar la memoria de las horas previas a la medianoche, pero se me escapa de nuevo. Imágenes de pesadilla vienen a mi cabeza con la horrible incertidumbre de no saber cuáles de ellas son algo más que un mal sueño. Prefiero no mirar mis manos. Prefiero no saber qué noticias se darán abajo, en la ciudad, durante el día de hoy. Prefiero no pensar lo que me encontraré cuando vuelva a conciliar el sueño.

Mañana volvemos al frente. Va a ser un asalto duro: a duras penas hemos logrado hasta ahora mantener la posición, y temo que tengamos que volver a ceder algo de terreno. Por lo visto, ya no queda sino batirse. ¿Cuándo llegarán los refuerzos desde la retaguardia?

Me voy. Aún quedan algunas horas del día, y tal vez sea capaz de encontrar consuelo para mi espíritu. Sí, es probable. Después de todo, tengo la absoluta certeza de no haber quemado las naves. Sonrío. Aún queda paz en este lugar. Además, dicen que no habrá un eclipse como este en los próximos veinte años. Eso me da cierto margen.

Pero, ¡maldita sea!, cuando veo la cicatriz en mi muñeca no puedo dejar de sentir un escalofrío. Ya no es posible volver atrás. Pero maldigo una y mil veces el día en que decidí entrar, solo y casi desarmado, en el territorio de los hombres lobo.